1. Primero la pregunta, después el contenido
Cada URL responde una intención concreta. El backlog puede contener cientos de ideas, pero una página no se publica hasta que tenga una respuesta sustantiva, fuentes, responsable y fecha de revisión.
2. Jerarquía de fuentes
Para normativa priorizamos DOF/SIDOF, Secretaría de Salud, DGIS, COFEPRIS, Cámara de Diputados, SAT, SEP y otros organismos competentes. Para comparar productos usamos documentación y precios públicos del propio proveedor y evitamos atribuirle capacidades que no podamos verificar.
3. Revisiones explícitas
Cada respuesta muestra quién la revisó, cuándo se actualizó y cuándo debe revisarse otra vez. El build del sitio falla si una respuesta pública ha vencido su fecha de revisión o carece de fuentes.
4. Inteligencia artificial con supervisión
Podemos usar IA para investigar, estructurar o editar borradores. No publicamos automáticamente texto generado: la entrada debe pasar los mismos controles editoriales que cualquier otro contenido.
5. Las páginas comerciales explican nuestra recomendación
Cuando VITALINK recomienda su propio producto, lo dice de frente y explica por qué con capacidades, precios y fuentes comprobables. No fingimos ser un medio independiente ni fabricamos rankings de terceros para parecer neutrales.
6. Correcciones
Si una fuente cambia o detectamos un error, actualizamos la página y su fecha de modificación. Las afirmaciones regulatorias sensibles se revisan antes que el contenido comercial.
7. La utilidad se mide en decisiones mejores
Medimos si el contenido resuelve preguntas, lleva a probar el producto y ayuda a que una práctica tome una decisión informada. La visibilidad en buscadores y asistentes de IA es un canal de distribución; la calidad de la respuesta sigue siendo el producto editorial.